Producción de información diaria

Hace tiempo leí un dato que repito mucho pero no recuerdo la fuente: una persona del Renacimiento accedía a la misma cantidad texto en toda su vida como la que hoy encontramos en cualquier revista.

El dato de la foto, sacado del libro “La oscura huella digital” de Philippe Squarzoni y editado por Errata Naturae va a ser sin duda otro que repita bastante a partir de ahora. Vaya pasada.

Socioporosis. Sobrevivir a la distopía digital

Ver en espejismosdigitales.wordpress.com

Necesitaremos tecnología para racionar, planificar, supervisar y, en general, organizar nuestra transición a sociedades postopulentas y ecológicamente viables. Una tecnología –o, más exactamente, unos usos sociales de la tecnología– que hoy ni siquiera somos capaces de imaginar. Para ello tenemos que refundar la cultura libre desde presupuestos al mismo tiempo más modestos y más ambiciosos. Más modestos porque la tecnología digital no es una fuerza exógena que va a cambiar nuestras sociedades de arriba abajo, como soñó el ciberfetichismo. Más ambiciosos, porque el futuro de la cultura libre está ligado a su capacidad para participar en un movimiento histórico de transformación política emancipadora y postcrecentista. Y sin duda en ese camino compartido saldrán a la luz posibilidades tecnopolíticas que hoy ni siquiera alcanzamos a vislumbrar.

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